.

.

Acudí a nuestra cita, me senté en la arena

Y frente a frente, nos miramos fijamente

Sin prisas, como lo hacen los mejores amantes

Respiré tu aroma hasta lo más hondo

Lentamente, sin darme cuenta apenas,

Me estrené a susurrarte pequeñas cosas mías

Como en cada uno de nuestros encuentros

Acerqué a ti lo recóndito de mi vida espiritual

Sabes que no me cuesta contigo

Tenía afán por contarte intimidades

Ya echaba de menos nuestras tertulias

Tenía tantas confidencias atrasadas

.

.

 

Te hable de mis mejores momentos

De mis alegrías, una a una

De emociones

De mis miedos y desvelos

De mis carencias

De pequeños anhelos

De desesperos

De angustias y soledad

De lágrimas tiernas

De las que duelen y consumen

De mis osadías

De mí día a día

.

.

 

Y me oíste luego musitar bajito

Y entre susurros pedía…

A la luna, que amar ya no me vuelva a hacer daño

A las estrellas que no repriman mi fuego

A Orión que me insista que existe la magia

A mi alma que no pierda fidelidad y llaneza

A mis manos que no les falte el ansia de acariciar

A mi corazón que no consienta que pierda la ilusión

A mis venas que no renuncien a hervir como lava

A mis ojos que no pierdan humildad y calidez

A mis labios que no dejen de buscar tu sabor

A mis mente que no deje de añorar

 

.

.

Y a ti mi querida confidente,

Mi querida Mar Mediterránea

A ti te pido que intercedas

Para que cuando me apague

Halle un ocaso tranquilo

Lleno de sobriedad, amable y sereno

Y que cuando mis días se acaben

Lo que quede de mí, vaya a ti

Ese… deseo que sea mi último lecho

.

.

Cata-2009